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En la velada anterior al encuentro de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) por fin llegaron buenas noticias. Después de cuatro años, Grecia había colocado deuda en los mercados financieros, hecho que la directora gerente del FMI Christine Lagarde calificó como un símbolo de que “Grecia va en el camino correcto”. La prueba de mercado fue exitosa y para Lagarde, “ya se ve la vuelta de Grecia a los mercados”.

Sin embargo, desde países emergentes como Brasil o la India se recibían otro tipo de señales. La política restrictiva de la Reserva Federal estadounidense impide su crecimiento. Pero Lagarde tranquilizaba diciendo que, pese a haber reducido el ritmo, dichos países emergentes continúan siendo motores de crecimiento. Según las cifras de China (7.5% de crecimiento), India y Sudáfrica (ambos 5,4%), solamente se trata de una corrección y no de una crisis.

Pecados del pasado

Otros expertos critican claramente a las economías emergentes. En concreto Charles Dallara, miembro del Consejo de la Fundación Bertelsmann que trabajó para los gobiernos de Ronald Reagan y George W. Bush. Según él, estos países no usaron “la época de alta liquidez para reformar el sistema fiscal, el mercado laboral y liberalizar las leyes comerciales”. Y sobre todo Brasil adolece hoy de esas faltas, decía Dallara.

Como novedad, Lagarde anunció también medidas sobre Ucrania. Por primera vez se nombraron cifras y plazos para la ayuda financiera al país: “hace diez días que acordamos trabajar con Ucrania”.

Desde entonces, la directiva del FMI se ocupa informalmente del tema y a finales de abril o principios de mayo comenzará con el programa de ayuda. Como condición, el Gobierno de Kiev tendrá que cumplir con sus compromisos. Lagarde habló de una financiación de entre 15.000 y 18.000 euros, una cantidad suficiente para cumplir las exigencias de los acreedores y salvar al país de la quiebra.

Más reformas

Christine Lagarde no se cansa de pedir reformas a las naciones industrializadas y a las economías emergentes. Las previsiones de crecimiento global del 3,6% de FMI este año y 3,9% del próximo son más bajas de lo que deberían y deficientes para cubrir los déficits estatales. Por ejemplo, para que Europa consiga superar el alto índice de desempleo.

Al contrario que lo recomendado por el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) no tomó medidas contra la inflación contenida, tendencia que para expertos como Charles Dallara supone un peligro para el crecimiento. “Seguiremos dialogando con las autoridades europeas”, decía diplomáticamente Lagarde después de que el director de BCE Mario Draghi le agradeciese sus generosos consejos.

Un nuevo G7

“Respetamos las decisiones del BCE. Él es el que toma el pulso a la economía europea”, comentó Lagarde. Pero aun así, también dio a entender que las contramedidas necesarias son cuestión de tiempo. Para Lagarde, la cooperación y coordinación entre los principales actores del escenario financiero y económico es la clave del crecimiento. Charles Dallara, que también trabajo en el FMI, va incluso un poco más allá con propuestas más concretas: “Creo que necesitamos un nuevo grupo, un nuevo G7”.

“Tenemos el G20 con China e India, pero necesitamos algo que se agrupe en torno a EE.UU, Japón, Alemania, China, India y Brasil. Hoy en día, esos son los países clave de la economía mundial”. Un grupo del que no se excluye a nadie, aseguró Dallara. Aunque probablemente, franceses, británicos e italianos lo vean de otra manera.

(Fuente: Deutsche Welle )